Resistênçia à Leitura

Para Beatriz
Preocupa os pais o facto de uma criança resistir à leitura. Preocupa também os seus docentes. A criança que resiste, é um descrédito para quem ensina, mais ainda para os seus pais que não conseguem antever o futuro da sua descedência.
Quem não lê nestes días, acaba por ter um destino ímpar que leva a moleça e a procurar trabalhos mal remunerados. Ou, talvez, a formar família sem se interessar mais pela sabedoria da sua mente, pela limpeza da sua mente, pelas descobertas e o seu entusiamos pelo novo saber.
Parece-me que a resistência à leitura advém de outras emoções, como diz o meu velho antigo professor, SirJack Goddy no seu livro de 1977: The domestication of the savage mind, CUP, Reino Unido. Como discípulo do Jack, tenho-me interessado na resitência e escrito livros sobre a mesma.
Nos meus livros digo que resistir à leitura não é por problemas de letras ou preguiça, são problemas emotivos. Por outras palavras, a resistência é a rebelía contra ou o mundo ou contra os progenitores. Como digo no meu livro de 1990: A construção social do insucesso escolar, Escher-hoje fim de Século, Lisboa, é a falta de construir uma mente que queira intrujar em aventuras de descobertas ou em contos de fadas.
Qual a alternativa para os progenitores? Apenas uma: fechar o televisor e ler eles também em serões familiares, com a criança rebelde sentada no colo do pai ou mãe que mais seduz essa pequena ou pequeno. Mas, o meu conselho é simples, esses adultos devem ler os mesmos livros dos seus descendentes, deixando para mais tarde os livros que eles gostam de ver. É uma receita que tenho empregue não apenas com a minha descendência, mas também com os filhos de outros, que lêm comigo o livro que lhes interessa.
O pior delito de um ascedente é não se interessar pelos textos que as crianças gostam. É a formação de uma mente cultural a que está em jogo. Todo livro é bom, especialmente os de contos, não os da escola.Há uma diferênça entre os da escola e os de casa. Os de escola, é uma obrigação que corresponde a um docente resolver e dentro da escola, nunca em casa. A casa é um lar que não dá para trabalhar e os estudos são um trabalho pouco aceite pelos mais novos.
Talvez acrecentar apenas que, como diz Goody emn todos seus textos, estamos a domesticar uma mente selvagem e os pais têm que aceitar isso. Porquê selvagem? Porque não tem passado, não tem historia, apenas as da família que os pais devem contar para integrar os mais novos dentro de uma elo social, que começa dentro do grupo doméstico.
Não há receitas, infelizmente, não há escolas de pais/mães. Há apenas a paixão entre os adultos que levam a criar novos seres humanos. Ideia que, no meu ver, deve estar presente sempre na alma e mente dos amantes que fazem filhos.
A resistência à leitura advém da falta de amor entre os progenitores o das suas cumpridas ausências do lar, por causa de trabalho.
Se esses progenitores aparecem tarde e cansados e o primeiro que dizem é se gostaram da escola, passa a ser uma felonía do adulto. A criança espera inetrese em ela e os seus doe-doe ou doi-doi.
A mente cultural é de difícil construção e os adultos devem entender, ouvir, ver e calar até ser perguntado. O silênço dos pais é o que mais atrae os pequenos/as, que estam à espera de uma passeio o de guloseimas dentro de horas que não são de jantar. Ou, por outra, incluir as guloseimas dentro da comida formal e dizer que foi retirado de um livro de contos, como as comidas da Branca de Neves para os seus sete anões.
A paciencia de pasar a ser um adulto que ouve e pergunta às crianças onde é que fica a rua XX,acorda o interesse dos pequenos que assim sentem proteger a seus pais. A vida entre adultos fica para mais tarde. Com tudo, um adulto não pode ser criança perante os seus pequenos/as. Apenas rebaixar as conversas de quem tem pasado para un esquecimento da sua história para ouvir o passado dessa mente iludida pelas suas fantasías que deseja tranferir. Ilusões que nascem em livros adaptados para pequenos/as e que contam as aventuras do capitão Nemo no livro de Verne 20.000 lEGUAS DE VIÂGEM SUBMARINO.
É o começo do fim da resistência à leitura

Raul Iturra, 12 De Maio De 2015

lautaro@netcabo.pt

La otra hija del general

Tanto cuanto sé, tenía ojos verdes, caballo negro y una tez blanca con pintas roas, como si se hubuera colocado un pocco de color en la cara. Pero era natural. Tenía los colores de su madre.
Era la hija más nueva del General de Aviación, Capitán de Bandada primero, promovido a General del Aire, después. Le correspodndía ser el General en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, país en que estudió t creó el grupo de aviación, pero un antiguo amigo suyo, a quien él había ayudado a ser Presidente de la República, lo llamó a retiro. El cso acabó ahí.
La historia del General Raúl González Nolle, está narrada en otro ensayo. Dejemoslo en paz.
Esta segunada hija, casi ocho años más nueva que su única hermana, era muy semejante a su madre, la beldad con la cual el Capitán casó. La vi por primera vez en un 2 de Enero de 1960 y pregubté a un amigo quien era esa niña. Venía de Alemanania y de un viaje por toda Europa, con su madre ya viuda a sua cuarenta años. Ella era decoradora de interiores y sabía adornar lo imposible. Como adornó a un jven aboigado que la pretendía.
Era uns mujer linda, alta hasta un punto, delgada y muy erguida, llena de agilidad. Tenía fama de ser una buena pintora, contaba el joven a quien pregunté en ese trabajo de campo en que la conocí. La dejé en paz: ella quería estudiar pintura en París, pero su madre, muy matriarca, no se lo permitió. Ella quería sus hijas al lado suyo, eran de su pertenéncia y sabía mandar en ella.
No sabía loq ue más tarde supe por el joven que era su amigo: conoció a un estudiante de Derecho quién se enamoró de ella y le confesó su pasión. Si fue o no aceptado, solo ellos lo saben y Santa Tecla, la patrona de los enfermos de la Monarquía de España. O Dios, si existe.
El tiempo pasó, no me olvidé de esos jóvenes y volví a preguntar a mi estudiante qué había pasado con ellos. Él me dijo: se casaron y se fueon al Reino Unuido. Intrigado, pregunté, si él acabó sus estudios. Dijo que sí, solo que los cambió para otras ciencias más duras. Curioso pregunté si ella aún trabajaba en arquitectura. Él dijo que no, que el matrimónio había sido con la condición de que ella no trabajara y fuera alimentada por él, como lo habían hecho los padres de los ya marido y mujer: las madres tenían su profesión, pero el machismo que imperaba en el país en que nació la nueva mujer, su madre y su española suegra, levaba a los hombres a no pensar. No sabían que las convertían en esclavas y seres sins otro destino que criar hijos y estar siempre en casa. Eran las costumbres…Malas costumbres, agregé yo, porque las uniones así no duran. Para eso estudian y hacen todo el esfuerzo de aprender ciencia que los atrae y les llena la vida porque crean. Tener hijos y criarlos, es una pantomina nada conveniente para la madre. Además, solo las madres enzeñan a sus hijas como criar, pero, agregué, quien les enzeña a ellas? Nadie, hay que adivinar…
El tiempo nunca deja de pasar y más tarde en la vida pregunté, ya viejo, a mi jóven amigo que había sido de esa pareja. Se fueron al Reino Unido, los dos muy entusiasmados de volver a Europa, ya con una hija. Lo pasaron divino, agregó, eltiempo más feliz de su vida.
Mi curiosidad por ese matrimonio no paraba y de tiempo en tiempo iba preguntando. El ahora doctor en ciencias de la educa´ción y Antropología de la Infáncia tuvo otra cría con ella, a la que los dos adoraban. Habían ido a Chile para votar por un Presidente Socialista, que fué muerto en su mandato y tuvieron que volver al Reino Unido como exiliados, pobres y sin dinero. Él tenía su entretención, ella, solo la de criar hijas y permanecer en la casa. Además, agregó el jóven ya maduro, el casamiento se acabó porque ella tenía, por orden médica, que encontrar un qué hacer que le fuera própio.
Ese qué hacer, la llevó lejos de su única entretención: la de ser mamá. Esaunión que fué linda, especialmente por causa de las investigaciones del marido, los llevaron a vivir al campo del Norte de España, en Galícia. Ella lloró todo lo quepudo porque no estaba preparadapara ese tipo de vida, el que, al fnal, le gustó y quería quedarse allí. Pero los deberes del marido, siempre el marido, lo obligaron a regresar a la Universidad Britânica en dla que él enseñaba y ella, en casa.
Mala cosa me parece, comenté, esa unión no va a durar mucho tiempo. Infelizmente acerté. Ella, que podía haber studiado para profundizar sus conocimientos, se quedaba sola en casa con la hijas.
Él tuvo una oferta que lo lenó de gloria, como el nombre de su mujer, las convidó, pero no quisieron ir y se quedó sola a cuidar a las hijas.
El tiempo nunca para. Para ayudarse, trabajó como paisajista y a cuidar viejos. Él, cotribuía con lo que podía. Ella quiso casrase otra vez con un hombre que la sedujo, pero también no prosperó.
Esa pareja la conocí en mi trabajo de campo. Se convirtió en la mejor de las madres, sus hija la adoran y bsus nietos y nietas también.
En breve legará a la edad de los abuelos de la tercera edad y cuida a sus nietos y nietas como nunva vi a una mujer hacer, excepto su madre.
La pedí, ya viejo y solo, a mi madyroa amigo que les deseara la mejor de las felicidades y mi enhorasbuenas por ser tan buena madre y tan excelente abuela. Un día le preguntaré si mis felicitaciones fueron bien recibidas. Espero bien que sí, porque por médio de los recados, esa familia me encantó.
Mi felicidades en ese 9 de Mayo, en que hace años la mujer más linda del mundo, que tuvo, hace ya 13 años, u regalo inesperado: su nieta holandesa, hija de su hija mayor, le regaló una Maira Rose de pocas horas de vida.
Felicidades en ese 9 de Mayo de 2015, que la salud se repongonga y que el padre de esas niñas y abuelo de los nietos, lo celebre con ella, con todo e jolgório de quien, sin conocerse, se saben as aventuras y, por casualidad, son los mejores padres del mundo… a la distáncia.
9 de Mayo de 2015
Raúl Iturra que los saluda
lautaro@netcabo,pt

La otra hija del general

Tanto cuanto sé, tenía ojos verdes, caballo negro y una tez blanca con pintas roas, como si se hubuera colocado un pocco de color en la cara. Pero era natural. Tenía los colores de su madre.
Era la hija más nueva del General de Aviación, Capitán de Bandada primero, promovido a General del Aire, después. Le correspodndía ser el General en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, país en que estudió t creó el grupo de aviación, pero un antiguo amigo suyo, a quien él había ayudado a ser Presidente de la República, lo llamó a retiro. El cso acabó ahí.
La historia del General Raúl González Nolle, está narrada en otro ensayo. Dejemoslo en paz.
Esta segunada hija, casi ocho años más nueva que su única hermana, era muy semejante a su madre, la beldad con la cual el Capitán casó. La vi por primera vez en un 2 de Enero de 1960 y pregubté a un amigo quien era esa niña. Venía de Alemanania y de un viaje por toda Europa, con su madre ya viuda a sua cuarenta años. Ella era decoradora de interiores y sabía adornar lo imposible. Como adornó a un jven aboigado que la pretendía.
Era uns mujer linda, alta hasta un punto, delgada y muy erguida, llena de agilidad. Tenía fama de ser una buena pintora, contaba el joven a quien pregunté en ese trabajo de campo en que la conocí. La dejé en paz: ella quería estudiar pintura en París, pero su madre, muy matriarca, no se lo permitió. Ella quería sus hijas al lado suyo, eran de su pertenéncia y sabía mandar en ella.
No sabía loq ue más tarde supe por el joven que era su amigo: conoció a un estudiante de Derecho quién se enamoró de ella y le confesó su pasión. Si fue o no aceptado, solo ellos lo saben y Santa Tecla, la patrona de los enfermos de la Monarquía de España. O Dios, si existe.
El tiempo pasó, no me olvidé de esos jóvenes y volví a preguntar a mi estudiante qué había pasado con ellos. Él me dijo: se casaron y se fueon al Reino Unuido. Intrigado, pregunté, si él acabó sus estudios. Dijo que sí, solo que los cambió para otras ciencias más duras. Curioso pregunté si ella aún trabajaba en arquitectura. Él dijo que no, que el matrimónio había sido con la condición de que ella no trabajara y fuera alimentada por él, como lo habían hecho los padres de los ya marido y mujer: las madres tenían su profesión, pero el machismo que imperaba en el país en que nació la nueva mujer, su madre y su española suegra, levaba a los hombres a no pensar. No sabían que las convertían en esclavas y seres sins otro destino que criar hijos y estar siempre en casa. Eran las costumbres…Malas costumbres, agregé yo, porque las uniones así no duran. Para eso estudian y hacen todo el esfuerzo de aprender ciencia que los atrae y les llena la vida porque crean. Tener hijos y criarlos, es una pantomina nada conveniente para la madre. Además, solo las madres enzeñan a sus hijas como criar, pero, agregué, quien les enzeña a ellas? Nadie, hay que adivinar…
El tiempo nunca deja de pasar y más tarde en la vida pregunté, ya viejo, a mi jóven amigo que había sido de esa pareja. Se fueron al Reino Unido, los dos muy entusiasmados de volver a Europa, ya con una hija. Lo pasaron divino, agregó, eltiempo más feliz de su vida.
Mi curiosidad por ese matrimonio no paraba y de tiempo en tiempo iba preguntando. El ahora doctor en ciencias de la educa´ción y Antropología de la Infáncia tuvo otra cría con ella, a la que los dos adoraban. Habían ido a Chile para votar por un Presidente Socialista, que fué muerto en su mandato y tuvieron que volver al Reino Unido como exiliados, pobres y sin dinero. Él tenía su entretención, ella, solo la de criar hijas y permanecer en la casa. Además, agregó el jóven ya maduro, el casamiento se acabó porque ella tenía, por orden médica, que encontrar un qué hacer que le fuera própio.
Ese qué hacer, la llevó lejos de su única entretención: la de ser mamá. Esaunión que fué linda, especialmente por causa de las investigaciones del marido, los llevaron a vivir al campo del Norte de España, en Galícia. Ella lloró todo lo quepudo porque no estaba preparadapara ese tipo de vida, el que, al fnal, le gustó y quería quedarse allí. Pero los deberes del marido, siempre el marido, lo obligaron a regresar a la Universidad Britânica en dla que él enseñaba y ella, en casa.
Mala cosa me parece, comenté, esa unión no va a durar mucho tiempo. Infelizmente acerté. Ella, que podía haber studiado para profundizar sus conocimientos, se quedaba sola en casa con la hijas.
Él tuvo una oferta que lo lenó de gloria, como el nombre de su mujer, las convidó, pero no quisieron ir y se quedó sola a cuidar a las hijas.
El tiempo nunca para. Para ayudarse, trabajó como paisajista y a cuidar viejos. Él, cotribuía con lo que podía. Ella quiso casrase otra vez con un hombre que la sedujo, pero también no prosperó.
Esa pareja la conocí en mi trabajo de campo. Se convirtió en la mejor de las madres, sus hija la adoran y bsus nietos y nietas también.
En breve legará a la edad de los abuelos de la tercera edad y cuida a sus nietos y nietas como nunva vi a una mujer hacer, excepto su madre.
La pedí, ya viejo y solo, a mi madyroa amigo que les deseara la mejor de las felicidades y mi enhorasbuenas por ser tan buena madre y tan excelente abuela. Un día le preguntaré si mis felicitaciones fueron bien recibidas. Espero bien que sí, porque por médio de los recados, esa familia me encantó.
Mi felicidades en ese 9 de Mayo, en que hace años la mujer más linda del mundo, que tuvo, hace ya 13 años, u regalo inesperado: su nieta holandesa, hija de su hija mayor, le regaló una Maira Rose de pocas horas de vida.
Felicidades en ese 9 de Mayo de 2015, que la salud se repongonga y que el padre de esas niñas y abuelo de los nietos, lo celebre con ella, con todo e jolgório de quien, sin conocerse, se saben as aventuras y, por casualidad, son los mejores padres del mundo… a la distáncia.
9 de Mayo de 2015
Raúl Iturra que los saluda
lautaro@netcabo,pt

José Mariano Gago

Meu caros amigos José e querida Karin,
escrevo este texto enquanto vas a enterrar. Bem gostava ir com vós, mas bem sabem que não consigo andar, menos ainda guiar un carro. Muito trbalhamos juntos, vivía mais no teu gabinete que na minha faculdade do ISCTE, hoje IUL ou Instituto Universitário de Lisboa. Faz poucos dias antes, estivemos juntos com a Karin na Feira do Libro de Lisboa, para assinar os meus livros portugueses. Esses livros que tanto apreciavas. O primeiro em aparecer, corrí para deixa-lo nas vossas mãos. Foi lido en un segundo e uma crítica o recensação apareceu, que me louvava mais do que o livro era. Ainda lembro o título: A construção social do insucesso escolar, apresentado pela a nossa amiga em comum Maria Luiza Cortesão.
Bem calmo e tranquio estava eu na minha Ubniversidade de Cambridge do Reino Unido, mas queriam-me cá, e apareci. No podia aparecer no dis sinalado, devia acabar as minhas minhas aulas para Jack Goody. A Karin, sem saber muito de Antropología. era socióloga, estudou com afinco junto contigo do que trataba essa ciência, nova em Portugal. Havía, sim, Antropología e Arquelogía, mas apenas um curso. Com a Karin, contigo e outros, criamos a Antropología Social, que encantou a todos.
Tanto gostaste da minha ciência, que acabamos por criar a Licenciatura, a seguir o doutoramento e, mais tarde, os mestrados. Fizeram do meu saber, um facto internacional, trabalhamos com Maurice Godelier, com Pierre Bourdieu e com o Jack.
Não contentes com isso, acrescentamos Antropología da Educação e Etnopsicología da Infância, que foram mestrados e doutoramentos.
Faltava, faltava, e não descansei até não convidarte para o Chile, país com o qual organizamoa un Convénio Luso-Chileno, com a colaboração de João Ferreira de Almeida. Mandamos três lusos para o Chile, arrecadamos de lá tres chilenos para os seus Diplomas, que acabei por complementar em Talca, 300 kms ao Sul de Santiago, um mestrado.
Fomos em comitiva. Eu, por não ser português, saí antes, os lusos, no día seguinte. Estivemos 12 días no melhor hotel de Santiago, com o nosso amigo Armando Trigo de Abreu que comemorou os seus anos no mes en que lá estivemos, Agosto de 1996. Visitamos os Ministros da Educação e da ciência, madasta-me num carro com motorista, que levabam as bandeiras de Portugal e do Chile. O convénio foi assinado na presença de reitores chilenos e da Academia de Ciências do Chile. Bricalhão como eras, sempre feliz de viver, não me davas paz e tinha que contar-te a História do Chile, como se a não soubesses.
Mal soubeste que eu estava doente da doença que te levou, mandaste-me para o melhir neurolista da Europa, Alexandre Catro-Caldas, quem me melhorou. Empurraste-me, com o teu segundo no mando, Armando Trigo de Abreu e com o interesse do então Presidente da República, Jorge Sampaio. Claro, tive que a comprar, ninguêm pode escapar da lei.
No dia da assinatura do Convénio, deixaste-me no hotel por eu não ser nem chileno nem português: um apátrida qualquer.
A Dra. Isabel que te scretariava, consigiu antes de deixares o cargo por mudança de governo, uma ordem e dinheiro para estudar a mente das crianças de várias escolas públicas de Portugal. Conseguimos, já não era Ministro, mas soubeste porque leste o livro que escreví como resultado dessa pesquisa: Como era quando não era o que sou. O crecimento das crianças, Profedições, Porto, 1998, livro que compara Portugal, a Galiza e os Piunche do Chile, já na sua 2ª edição.
Rendo homenagem a tua alegria de viver, a tua vivacidade, o teu prazer de bricar e a tua criação da ciência tênica e social, como um projeto político.
Eras mais novo que eu, fazia câlculos para governar contigo na próxima legislatura do PS em Setembro deste ano.
Partiste.Já não há mais tempo nem ninguém que consiga sustituirte, apenas uma pessoa: José Mariano Gago por José Mariano Gago.
Um abraço
Raul Iturra
18 de Abril de 2015
lautaro@netcabo.pt

La Hermana Mariposa

La Hermana Mariposa en Talca, Abril de 2014

La Hermana Mariposa en Talca, Abril de 2014

El trabajo de campo nos ayuda a entender la mente que queremos conocer, decía yo ayer. La mente de la hermana mariposa no tenía ninguna dificultad, era una bailarina de danza española sin igual. Lo comentaba con sus hermanos y, más tarde en la vida, con sus cuatro hijos en quienes confiaba porque sabían lo que había sufrido en las manos del padre de ellos, su marido. Sufrimiento que en una época de su vida la llevó a consolarse en la bebida acohólica durante un tiempo. Cuando supo que el beber hace mal, de inmediato lo abandonó y se hizo un tratamiento que la salvó. En este trabajo de campo, oí a la gente, sus vecinos, hablar detrás de sus espaldas, para su mal. Todos decían que si se hiciera un tratamiento, se salvaba de los problemas que podrían aconecer en su edad adulta. Sus hijos guardaban la droga para salvarla, fueron hijos cuidadosos y amantes de su madre.
El secreto estaba que debía hacerlo de libre voluntad para que su voluntad se doblegara a lo que iba a sufrir. Los sufrimientos eran vários: falta de estupefaciente, falta de los hijos, falta de estar al lado de ellos para poderles cantar cuando aún era una mariposa dentro de su nido de crisálida.
Con el primer hijo, quién después la cuidara cuando ya tenía muchos años, la crisálida se rompió y salió una hermosa mariposa que volaba entre sus cuatro flores, siendo esas flores tres claveles rojos, como los de Abril en Portugal, y una rosa amarilla por fuera y roja por dentro o la rosa de la paz, creada al fin de la segunda guerra mundial, año en que ella nació.
El trabajo de campo nos permite saber los secretos más íntimos de una mujer, esos que ellas guardan y solo comparten con sus personas íntimas y queridas, en los seretos de mujer a mujer. Decían los vecinos que el corazón de una mujer era el secreto insondable, que solo ella conocía y la persona de su intimidad. Persona de intimidad, es la que nos oye y guarda sus secretor como una hóstia en un relicário.
El caso me interesó: era alta, bien conformada, sus manos se movían como si estuviera siempre a tocar sus castañuelas, que afinaba cuando hablaba con la perona de su confianza. Antes de salir de la crisálida, ya sabía danzar y hacía sonar sus tacos de manola, suaves primero, imperceptibles, hasta el taconeo final que parecía un terremoto, hacía temblar la casa. No se exhibía, era natural en ella ese danzar, lo había aprendido como buena española que era, entre las personas del valle de García Lorca, ese paseo que él hacía con su amigo el compositor Manuel de Falla: camino arriba, camino abajo, hasta caer la tarde a las cinco horas, tiempo de componer música y de escribir poemas, según la afición del primero, el poeta, y la pasión del segundo, su música. Música tocada en pieano con el ruido de castañuelas.
Los años pasaron, era una belleza que danzaba en el teatro de su centro, al que asistía toda su familia y los vecnos que hablaban mal de ella a sus espaldas. Ella nunca oyó ni supo nada: tenía un grupo de danzarinas de su edad que vestidas de amarillo, rojo, violeta, llevaban al público a plaudir cada giro de sus etrecuzadas formas de llevar las colas largas de sus trajes de baile, sin nunca pisar la cola ni del própio ni del grupo. En el médio, un danzador con vestido estrecho, colete sobre la camisa con pechera almidonada, que movía manos tensas entre las niñas. El teatro se venía abajo con los aplausos, o guerdaba silenco en el arte del zapateo del varón. Había nacido para acompañar bailarinas de joven edad. Se movia con gracia entre ellas, las princesas del cante jondo. Desparecía, desparecían todas cuando la hermana mariposa, en silencio, acompañada por una viola, adelataba sus piernas largas fuera de su vestido rojo de bailadora, con zapatos del mismo color y médias oscuras para tapar las piernas que hundía el piso del palco, con una reflector cayendo sobre su cuarpo en que sus brazos se revolvían al son de Granados y de Albenis y de las jotas de las verbenas.
Tanto pubta y taco, acabaron por dañarle sus espaldas y el baile tuvo que acabar, pero, con la suavidad del vuelo de flor en flor, siguió siendo la dama que atiborraba los teatros.
Nunca más se habló mal de ella. Su cuerpo elástico, sus manos a revolotear al sonido de la musica, la jota pasó a ser su baile preferido. Aún a bailar, casó muy nueva, tuvo cuatro hijos y danzaba para ellos. Al comienzo, ellos sentían verguenza, pero cuando vecinos y parientes la veian inclinarse para atrás,hasta topar el suelo con la única música de su cuerpo, el getío callaba hasta rebentar en una salva de palmas que ella gradecia de forma séria inclinando la cabeza y doblando una pierna trás la otra, como eses lindos pensamientos que vuelan, o amores erfectos, polinizando las flores de su jardín: la casa y el tetaro.
De vez hizo las maletas, juntó su dinero y se fue a su mejoria del canto que no canta, pero hace sufrir. El baile acabó, trabajó como una ~dama que lucghaba por los derechos de los otros, formando un sindicato para reclamar los bajos salários y la falta de realias. Se cansó y se dedicó a la pintura y a los estudios de sus hijos, junto al hombre que durante veinte años la acompañó. Hombre que un día nunca mas volvió: los años no pasan en vano y un ataque al corazzón se lo llevó.
La dama pasó al cuidado de sus hijos y pintó en cuadros que aun son vistos en las galerias, todos los sufriientos y alegrias de la vida que había vivido.
Tenia la costumbre de andar de muletas, más mas rápido que el viento del Sahara, se las arrebaté en mis visitas a este trabajo de vampo, y aprendió, a sus cincuenta años, a nadar del barzo de un hombra extraño, lo acompañaba al cine y le hacía la comida. Este texto tiene una imagen, que la muestra maese antes de dejar de volar en cuerpo y pasar a volar en alma, al son de las afinadas casteñuelas que ella tant adoró.
La vega de de Falla y Lorca, quedó vacía: un temporal la abatió, temporal que con los años, la hizo volar al sitio en que todos danzan y vuelan sin caerse. En poco meses se fue, llevando consigo su arte, el amor de sus hijos, nietosy biznietos.
Tanía un carácter deñudo para ser mariposa, aprendido en los malos tratos familiares del padre de sus hijos, que fue llevado a la cárcel y perdió para siempre l acustodia de sushijos, que ya no lo conocen.
La hermana mariposa causó un gran dolor entre amigos y parientes en su ráida e inesperada partdida. Los hijos y un primo, también sus hermanos, la querían. Pero aqui, en este mundo. En donde quedó el recuerdo de su arte y de la lucha contra la dictadura, para libertar a sus hijos facilmente acusados de crímenes nunca cometidos. La buela de sus hijos y la Reina Sofía de España, los salvaron. La beula, como su madre, abuela y de ahí para atrás hasta los Reyes Católicos, habían sido de solteras, damas de compañia en le corte española. La mariposa nunca lo fue: la reina era ella y todos le rendían pleitesia. Era una mariposa pirncesa de mal humor, o que se reía hasta mojarse los calzones. La pricesa mariposa fue llorada por os vecnos y parientes, o así lo vi en el día de su sepélio. Hasta el día de hoy.
Vuela, vuela mariposa,acompáñanos en el valle de lágrimas. La Canélia que te ogrecí para tu úlimo cumpleaños, color lilas, ha abierto rodeada de todas la otros treita de color blanco. de color blanco. Una buena señal de la primavera en que nos acompañas. Nunca, nadie, volvió a hablar mal de ti.
Es ésto lo que se aprende en le trBjo de campo, que nos hace falta y Tanto! Y sin tí! Pero con tu punta y taco, nos acompañas, mientras en mi gran jardín, los ruiseñores cantan himnos para ti….
El investigador sanahória, que piensa siempre en ti. El trabajo de campo tiene razones, que solo la amoción entiende, ientras tus hijos me acompañan

17 de Abril de 2015, cuatro meses desde que llevaste tu arte al lado de tus padres.
lautaro@netcabo.pt

La hermana rábano

31-1-15-Blanqui en Dichato

El trabajo de campo en las ciencias que estudian la mente, tiene sus bemoles y sus adágios. Vivimos con las personas cuyos pensamientos queremos saber. Tanto trabajamos juntos, tanto tiempo dura esa convivencia, que acabamos por entender lo que piensan y lo que sienten. Pasamos a ser peronas que ven, oyen y callan. Recibimos penas y alegrias de várias emociones. Si las apuntamos y las comentamos con alguien, perdemos de inmediato la confianza de la persona que nos dice, que murmura sus fantasmas, como dice Boris Cyrulnik en su libro de 2003, editado por Odile Jacob, Paris: Les murmures de fantômes.
Lo que son esos fantasmas, son motivo de análisis de quien estudia personas: el maltrato infantil, el castigo, la punición doméstica, ese no explicar lo que pasa en el mundo para quién no tiene pasado ni imagina lo que es el futuro, especialmente en tiempos en que la economía es el peor de los flajelos que afcetna a toda la población. Los cofres de los estados en todo el mundo pueden estar llenos, pero los bolsillos de la población, vacíos, sin un futuro en el que pueda confiar. Es así como rapidamente abandonan país y familia, y huyen a otros estados en que paguen más. uanto antes, mejor, para aprender las formas y costumbres del país y su cultura, que pasa a ser própia, parte de ellos. Es el genocidio del siglo XXI.
No es un mes ni un día, esto que denomino trabajo de campo: son años enteros en que se convive con quién nos oye, no transferimos lo que nos cuentan y después, solo en nuestros estudios, escribimos los libros de lo que nos hemos informado. Cambiando nombres, lugares y continentes, cuando es posible.
Es lo que yo he hecho a lo largo de los años y continuaré hasta el día de mi muerte. Es lo que la Señora rábano de mi historia, ha sabido hacer, como analista que es, con todos sus enfermos de la cabeza o de los nervios; o su organización de grupos de mujeres para confrontar el machismo de los que, sin motivos, las castigan y hasta las matan.
La señora rábano, incluso, ha escrito un libro conmigo, del cual me enorgullezco: Yo, María del Totoral, publicado en países de habla hispánica en el año de 2006.
De ella y con ella, he aprendido lo que es vivir entre pulgas y chinches, sin agua corriente para lavarse ni ropa ni cuerpo.
Son memórias de un pasado, eternamente presnete, especialmente por haber aprendido a ver, oír y callar.
El trabajo de campo es un arte que pocas personas tienen la dote de aprenderlo, además, porque otras lenguas diferentes a las nuestras aparecen en el camino y deben ser aprendidas, como el siginificado de las palabras. Nuestroa estudios doctorales nos dicen una cosa, lo que se oye sobre la misma palabra, acaba por ser otra. Casi diría que son tres lenguas que se aprenden: la foránea, la del significado de las palabras y el silencio que sobre todas ellas se guardan.
La analista rábano, ha dirigido hospitales, pero a nadie le cuentan para que nadie pida favores o tratos especiales.
Mi orgullo es haber trabajado juntos y entender el trabajo de campo como un tema especial que debe ser cuidado.
Es a ella a quién dedico este ensayo porque de ella aprendí de que somos todos iguales, excepto los que guardan en sus cofres el dinero del pueblo.
Con placer los escribo y, estoy seguro, que es con placer que es recibido.
Dela hermano zanahória, porque en la huerta hay un fruto largo , alto y estrecho como el autor de este texto.
Parede, Portugal, 16 de Abril de 2015
lautaro@netcabo.pt

LOS CINCO HERMANOS

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Hasta donde me acuerdo, éramos cinco, todos nacidos del mismo padre y de la misma madre, de los mismos abuelos y abuelas, por ambas las partes.Los padres de éstos cinco hermanos, tenían un problema en común: habian perdido a sus madres cuando eran pequeños, é de dos años, ella de cinco. También había una diferencia: él era hijo unico cuando su madre murió a sus 22 años; ella tenía otras tres hermanas y un hermano, cuando su madre murió a sus 39 años. Lo que participan en comun era la orfandad de madre. El padre viudo de ese papá, se casó de inmediato con una prima directa de su mujar, porque él no sabía tratar de niños, y ella lo crió como si fuera su própio hijo y él la llamaba mamá. La mamá de los cinco, que casó con ese hijo único, se enfermaba de la soledad de no tener madre y tener hermanos todos repartidos entre los hermanos de la madre difunta, el castigo mayor que se puede infliji en u pequeñoas que no entienden la vida ni menos entienden porque un día la mamá está, y de una día para otro, desaparece para la eternidad. Ésta desgracia marcó a los padres en pequeños, se amaron locamente y tuvieron tantos jihjos como podían, todos cuidados por ellos. La vida los había marcado y les enzeñó una lección que nunca olvidarian: cuidas de sus cinco hijos como se cuida el oro y el marfil, las camélias y los pensamienos o amores perfactos, en lengua lusa.
Cada uno de los cinco hermanos er um amor perpecto y como tal eran tratados. En años pasados, habían sido niños de diferentes edades, siendo uno de ellos mucho mayor que los otros cuatro. Eran cinco hermanos que se criaron juntos bajo las alas protectoras de sus padres, esos que en su infáncia habían sido huérfanos. Los cuidaban como camelias, le dieron la mejor educación e hicieron de ellos seres humanos utiles para la vida social, apoyando, cuidando, en señado, corrigendo cuando era necesário, sin nunca tocar a ningunos ni con el pétalo de una rosa: noa había daños familiar, los papás ya lo habían sufrido, lo que los marcó para la vida de cuidados de su prole hasta el fin de sus vidas. Estos iños crecieron con en paz en el alma y así criarosn a sus própios hijos, que, por no haber sufrido lo qye sus abuelos habían sufrido, se desentedeneiron de sus padres en su edad adulta.
!Paciencia! La vida tiene razones que la razón desconoce.
Esos cinco hermanos formaron familias cariñosas, unida, querida. Lo que pasó con sus descendienes y su idea de familia, es otra historia que los insondables destinos del corazón desconoce en la razón.
Raul Iturra
15 de Abril de 2015
lautaro@netcabo.pt

A Criança Velha

Para um estatuto da regressão da vida

Ensaio

1 A criança em contexto.

O nosso hábito é falar de crianças. É pensar que falamos duma infância que se espalha entre o nascimento e a puberdade. No melhor dos casos. Na forma modelar dos casos, definida com base nos Códigos Canónico e Civil. Criança, ser inocente e exemplo de responsabilidade penal ou civil até aos sete ou catorze anos de idade. Conforme a matéria de que trate o seu afazer. Criança inocente por não entender o mundo e estar a formar a sua epistemologia. Criança que não tem memória social, não conhece o mundo, não tem contacto com a interacção social nem conhece as hierarquias nem percebe a responsabilidade. Excepto, a sua própria que lhe é incutida pelos adultos, esses que têm o denominado uso da razão. A criança pequena, estudada por mim entre os Portugueses, Galegos e o grupo Picunche do Chile, sítio desde o qual foram nascendo as ideias para este texto. Pequenada que brinca e corre, que inventa jogos, que cresce e cruza pelos ciclos de vida até ser um adulto com todos os desejos e a responsabilidade aprendida enquanto desenvolve o seu julgamento adquirido no brincar e na escola, entre a meninada com a qual estuda ou joga, na rua, na casa ou no pátio. É o seu contexto social, que lhe ensina a memória social, essencial para o convívio entre os seus e com o mundo que lhe cabe viver ao longo do tempo.

2 A criança velha.

Parece que se fala de uma meninada que não mexe, que não tem imaginário, que é triste. Como se tivesse mais anos dos que a cronologia do tempo nos diz. Bem queria eu falar desses. Fica prometido. Porque da criança velha que falo, a do círculo dos ciclos de vida, referidos por mim noutros textos e por especialistas em geriatria com os quais tenho tratado para entender essa viragem da vida. A vida começa em bebé primário e acaba em bebé secundário, dizem-me esses especialistas e diz-me a observação participante feita em terreno europeu ou latino-americano. O ciclo bebé primário é curto e acaba quando o pequeno entra na memória social. O ciclo do bebé secundário é curto também: começa com a perda da memória social, da identidade de si, da identidade dos outros, do sítio onde mora. Não sabe onde está. Não entende as palavras. Confunde as situações. Pensa que o ser que está ao pé de si é o pai ou a mãe. É um regredir à infância. É um brincar com os símbolos que um dia para ele foram sagrados. É brincar com o terço como colar. É procurar os bonecos dos seus descendentes e cantar-lhes uma canção de embalar. Uma canção sem palavras, um sussurro gentil e sem melodia. Uma alegria permanente que oculta os sentimentos antigamente vividos e transferidos ao brinquedo que agora lhes fala. O bebé secundário quer o pequeno-almoço à noite e em biberão, o jantar no meio do dia feito papa, foge para os cantos mais obscuros da casa. Gatinha por baixo das camas e come tudo quanto fica perto do seu voraz apetite, da sua eterna fome. Inventa nomes, baptiza os novos amigos, descobre em seu redor imagens que mais ninguém vê e fala com elas. Às tantas, fica cansado e adormece no chão, ou no canto da cama onde o bebé secundário foi deitado com amor e carinho, para acordar de cabeça para abaixo e pés por cima da pessoa adulta que o acompanha. Ou, como relata um adulto que tem um bebé secundário, acorda a brincar sentado no peito do mesmo. E chama, chama, chama. Grita sons imperceptíveis para o glossário comum da memória social. Bebés secundários, que tiram as fraldas que usam, para satisfazerem os seus desejos eróticos parte da memória genética que os bebés primários trazem consigo ao nascer; parte da memória interactiva que o bebé secundário deixa ao abandonar a memória social. Esfregar genital, que os adultos no dito uso de razão rejeitam por acreditarem numa ética pouco apropriada para tratar de crianças primárias ou secundárias. Adultos para quem o erotismo é pecado e por isso deve ser guardado para a idade da interacção, sem se lembrarem da sua infância, nem da sua puberdade, nem tão pouco da sua própria maturidade erótica, essa que adora jogar com o prazer que faz a reprodução. Prazer que faz crianças, logo, faz história. Prazer que nasce connosco e morre quando o corpo é já carcaça sem espírito.
A criança velha tem espírito. A criança velha tem ideias do tamanho da sua idade infantil. Ideias que fazem rir os que ficam ao pé da criança velha. Esse acordar sufocado pelo peso dessa criança no peito, esse virar dos símbolos rituais do grupo social em brinquedos, é um desfazer a tradição que o grupo social consciente, respeita e obedece. Uma brincadeira engraçada convidar todas as pessoas que passam perto da criança velha para beber chá ou jantar. Esse dizer: “caramba, há tanta gente em casa! o que é que vamos servir a todos”, gente que é visita dos outros bebés secundários que compartilham o dia-a-dia da criança velha. Criança velha que é docemente acarinhada enquanto está quieta na cama, ou é espancada se faz mal ao adulto que perde a paciência pela persistência da brincadeira do, tecnicamente denominado, adulto maior. Denominação pouco adequada. Denominação que faz acreditar os adultos, persistentemente referidos neste texto com uso da razão, sentirem e pensarem que a todo o minuto e a todo o momento esse bebé secundário quer música e alegria, cantos, bater as palmas, não mostrar sentimentos genuínos, inventar a vida. A esquecer, esse grandalhão, hábitos anteriores do ciclo de vida da criança bebé que gostava do silêncio, da calma, da paz, do respeito. Conceitos que ele ou ela não lembram, mas que perduram ainda nos seus sentimentos. Porém, brincar só e quando o bebé secundário entra no delírio da sua própria alegria, para assim respeitar o afazer desse agora bebé, tal e qual se respeita o bebé ao qual o grupo social está habituado, o bebé primário.
A criança velha foi um dia um adulto como todos nós, capazes de ler estas notas de campo e de as entender, adulto feito hoje uma criança que faz não entender o seu comportamento. Comportamento que quer calma e cuidado, canções de embalar que repete nas suas próprias ininteligíveis palavras. Amorosas palavras. Adoradas palavras. Queridos sons que a criança velha é ainda capaz de produzir e mostrar que está a viver uma outra vida. Que nos diz que quer respeito ao seu eu. Mesmo que nem saiba que o diz. Mesmo ainda que os seus adultos não saibam como entender e fiquem cheios de desespero por as não perceber. E batam mais uma vez. Ou, já resignados a terem outra vez um bebé maior, saibam deitar-se ao pé dele e acariciarem com ternura até adormecerem de cansaço, o adulto que entende a memória social e a criança velha que o seu código genético mandou abandonar. Para tristeza de quem vê e entende. Para desespero de quem tem que estar sempre ao cuidado desse ser que regride no seu ciclo de vida, esgotadas já todas as etapas. Até, um dia, morrer. Ensejo de todos os que estão perto do denominado adulto maior, que eu quis baptizar como bebé secundário ou criança velha, à espera dum melhor entendimento antropológico da sua espistemologia. Como entre nós tinha começado a estudar a nossa querida Antropóloga Susana de Matos Viegas. Como a experiência de Vilas Boas deveria chamar-nos a pesquisar.

3 Amor, paciência, troca.

Quis pôr como título o que o leitor pode apreciar: para um estatuto. Porque todo o ser humano está a precisar, neste século – e lá vão tempos que já precisava – um entendimento do acontecer do fim da vida de todo o ser humano, que acontece não na morte imediata, mas na regressão. O ciclo fecha na regressão à idade da infância. Parece começar em bebé e acabar em bebé e, a seguir, a morte.
Mas um bebé adulto acaba por ser surpreendente para todos nós. Nem estamos à espera. Porque à espera sempre aprendemos a estar, de que a vida acabava com uma doença súbita, ou com uma doença conhecida e prolongada, ou ainda, numa idade precoce da vida. Hoje em dia, as pessoas vivem muitos mais anos, mas ainda não temos os elementos para sermos capazes de manter esses anos todos com uma consciência adequada à cronologia que esse adulto passa a viver.
Porém, escrevo estas linhas desde o meu trabalho de campo entre os Picunche do Chile. Picunche que têm um cerimonial especial para incorporar os mais velhos entre os sábios ou em sítios destinados às almas santas que dizem ter visto seres que tinham, faz tempo, desaparecido, e com eles falavam e deles reproduziam palavras que fazem tremer os vizinhos. Mas, classificados entre essas almas divinas, ou almas denominadas pelos antropólogos como “bruxas”, o seu dizer é ouvido e respeitado sem ter que ser obedecido. Bem como outros analistas de grupos sociais têm observado a longevidade e o silêncio ou a raiva que a acompanham, como sinais do contributo que esse ser deu à sociedade e, pelo cansaço atingido, merece respeito e bom acolhimento.
Para entender estes feitos, comparei-os com as pessoas do ocidente cristão, especificamente católico. Os que acreditam na ressurreição da alma e do corpo, quer dizer, na imortalidade simbolizada no credo central das ideias. Assim foi como percebi que a esse credo tinham-se juntado duas atitudes: 1) a das pessoas que ajudam com orações, turnos de cuidado, missa, comunhão e solicitude amorosa para entreterem o bebé regressivo e, no lado oposto, 2) a das pessoas que vivem de tomar conta do bebé secundário da forma mais adequada a elas próprios: construir um lar, gerir esse lar, investir imenso lucro na continuidade da vida da pessoa que está a morrer um pouco cada dia no seu abandono da memória social. Observei pessoas a serem ressuscitadas com choques eléctricos, arrebitadas para além das suas forças, gastas no seu ciclo de criança, gastas à família, gastas para viver. Porque o adulto que regressa a ser bebé, sente, sofre e manifesta-o no grito. Não é casualidade, é dor, é mesmo dor dum corpo que sabe sem saber porquê. Assim, a criança velha, é mal tratada, mesmo essa mulher doce, senhora e serena que fui capaz de observar com os seus olhos enevoados, cansados, de boca aberta, incapaz já de brincar. Como brincam os seres regressivos sem darem por isso.
Fica assim, um começo para um estatuto do adulto maior, tantos como eles são hoje em dia e tantos que vamos ser em breve: a troca da dor final pelo viver mais um minuto numa vida pensada imortal. Estatuto que, por amor aos que tenho visto, por carinho a mim próprio, ao meu futuro e à minha vida, dedico a minha atenção de antropólogo especialista em crianças: à infância que nasce, à infância velha, nas suas respectivas cronologias. Para nos salvarmos da troca comercial que de nós fazem, especialmente os descendentes aterrorizados de ver feito bebé o seu adulto maior, esse que um dia os fez e os soube criar com amor. Porém, para entendermos o actual ciclo de vida e saibamos, em casa, tomar conta da criança velha. Especialistas em família somos nós, os que em família sabemos viver: a cronologia do grupo mudou e o seu comportamento também. Hoje há crianças bebés e crianças velhas. Saibamos agir, especialmente em lares onde há pequenada nova, para se integrarem na heterogénea realidade da vida.
Raúl Iturra,
29 de Janeiro de 2003
Reescrito a 17 de Março de 2015.
lautaro@netcabo.pt

LA NIÑA QUE ENTENDIÓ DEFENDIÓ A SUS PADRES

papá, Masángeles, claudia, solís-iturra anos 80 LA NIÑA QUE ENTENDIÓ DEFENDIÓ A SUS PADRES
Para Paulina Solís de Vásquez, en sus 41 años…

La conocí en el vientre de su madre, cuándo los vientos soplaban de forma correcta. Su padre dirigía, por mandato del Presidente de su país, el Instituto de Alimentos y la Junta de Alimentos y precios. El deber de su padre era evitar las especulaciones que se realizaban por causa del círculo de carestía alimentar que los democráticos ciudadanos de los Estado Unidos, habían impuesto sobre un país que tenía un Presidente Socialista Marxista. Sus padres se habían conocido cuando, a sus veinte años, acababan sus estudios secundarios e ingresar después en la Universidad. No hubo tiempo. Mal fue escogido el socialista marxista, una hecatombe cayó sobre su país y en todo el mundo. Era la primera vez que un candidato de esa ideología era elegido por sufragio universal. Otros como él, habían tomado el poder estatal y nacional derribando a los legítimos gobernantes. Éste no lo hizo así y ganó las elecciones. Espantados los neoliberales del mudo, que confesaban ser demócratas, tuvieron miedo que otros países imitaran su ejemplo y el complot contra él comenzó antes de asumir el cargo, con ese deseo inaudito del capital de ser el señor del mundo, el regulador de investimentos, el creador da más valía y, en consecuencia, del lucro que profijaban los dueños de tierras, industrias y manufacturas, un escaso número de la población del país que fuera, mientras la mayoría de muchos habitantes vivían de lo que ganaban como salario, siempre bajo y escaso: todos los miembros de la familia debían trabajar, la educación para ellos no existían y, mientras más grande la prole de los asalariados, mayor eran las entradas de esa inmensa población, llamados proletarios porque sus descendientes era su única fuente de entradas en dinero y lucro: eran llamados los proletarios de cualquier país del mundo en que existieran. Los proletarios eran casi las tres cuarta partes del mundo, entre los países de América Latina, África, el próximo y lejano oriente, la India toda y aun, dentro de países industrializados que los usaban para trabajos pesados y hacer más ricos a los que ya tenían mucho, esa cuarta parte de la población mundial.
La era del marxismo materialista histórico había recomenzado después de la muerte de su fundador, y sus profesores: Vladimir Lenin y Emilio Durkheim y su sobrino Marcel Mauss, el judío científico fundador del periódico La Liberación. Miembros del congreso ruso o Duma menchevique y hasta bolchevique. El designado jefe del Instituto de Abastecimientos y Precios, INDAP, estaba allí por orden del Presidente Socialista Marxista y su colaborador, el General de la Aviación o Gastón Bachelet, asesinado por los que estaban en contra de la libertad de comercio, que el padre de la niña que hablo, se encargaba de mantener.
La casa de ellos era un chiche, fruto del alto salario que ganaban y de las regalías que el puesto involucraba, que ellos sabían vivir. Vivían bien y comenzaron a tener hijos. La primera en nacer, es la festejada en este texto. Veníamos nosotros del Reino Unido cuando lo conocí y vi a su mujer embarazada de varios meses. Cuando nació, el cerco de la falta de alimentos había sido apretado por el manda lluvias que gobernaba el país que mandaba en el mundo, el Presidente socialista fue derrocado y obligado a morir. La niña tenía tres años, estaba habituada a los mimos y los regalos. Pero, cuando fueron muertos el Presidente y el General, su jefe, soplaron los vientos alisios que ululan desde las partes calienten a las frías y barren todo. La casa y la forma de vida chiche fue perdida, la madre de la niña defendió con dientes y uñas a su amado marido, actos que ella observó y le enseñaron a ser una mujer de fuerza. Lo que sus padres no pudieron hacer, ella lo hizo: la madre había escondido al marido en lugares solo conocidos por la familia, al pié del mar y fue su vez de trabajar ayudada por la hija quién, en sus cortos años, fue capaz de vender refrescos en la playa caliente, fabricar dulces en sus diez años de edad, cuidar de los hermanos menores, limpiar la casa, convertirla en el mimo que conocía.
Mi lema es que los años son un pestañear. La volví a ver cuando preparaba su saber para ser ingeniera ecológica. No sabía yo que sus abuelos la habían llevado a vivir con ella para cursar sus estudios secundarios y preparar su saber ecológico, que la hizo la más brillante ingeniera del país, con pedidos de empresas estatales y otras privados. Lo que vi me desesperó: llevaba comida de la casa de los más viejos para la suya, sin saber yo que era un hábito. Todo lo que se me ocurrió decir, fue fruto de mi tristeza: acá no entras a pedir, tú debes traer. Se plantó frente a mí y dijo: ¿No sabe que ésta es mi casa? Acá he vivido toda mi vida adulta, cuidado de los abuelos y se llevo, es porque me lo dan. Callé. Nada tenía que alegar, Pedí disculpas que fueron aceptadas.
Raramente la vi después. Su rabia conmigo era grande, pero con el paso del tiempo, mi desdichada frase fue olvidada y comenzó a ayudar a su madre y a su abuela viuda.
Volví, años más tarde, me acompañó en todos los festejos que mi condecoración provocó, hasta el día en que mis conferencias eran transmitidas por televisión.
Hemos sido compinches desde que me enfrentó y yo la respeté.
Eras muy niña para tanto trabajo. Entendiste a tus padres, los ayudaste a ser mimados otra vez, con tus hermanos que educaste y enviaste a los mejores colegios que el ser ingeniera permite
¡Felicidades en tu cumpleaños! Con marido e hijos vivos y el que se fue, un alivio que dolió. Quedan todos los otros, tu marido, tu ONG, tu saber que admiro y respeto.
Raúl Iturra
9 de Mayo de 2015.
lautaro@netcabo.pt

En el aniversario de su nacimiento-10 de Abril de 1910-9 de Mayo de 2000
Mamá, foto de nóvia GPG

Había una madre, estaba siempre allí. Como sus hermanas que la antecedieron, María de nueve años, Alfonsa de siete, ella de cinco, y la que nació como resultado de una viaje de luto. La dama de compañía de la Reina María Cristina de Hohenzollern, abuela de la niña que vomitaba, María Grajera-Molano, había muerto joven de hidropesía. Para espantar la viudez y reconfortarse, el viudo de María Grajera, Alonso Carretero González, Ingeniero de las Minas del Rey Alfonso XII, convidó a su familia para un viaje de placer, de luto y comercio. Antes de la niña que vomitaba, estaban María de nueve años, Alfonsa de siete, Florita de cinco y la que nació como resultado del viaje, Ana Luisa y el bebé Ángel. La hija de María y Alonso, Ana María, era muy fértil, como su marido: si el Abogado en España la tocaba con una mano ¡zas!, otro descendiente aparecía. Los cuñados le dieron un puesto de comerciante en Chile, puerto de destino en que los Carretero tenían parte de sus industrias de Alicante: procesamiento de pieles o curtiembre, fábrica de maletas, y, no pudiendo abogar en Chile, pusieron al cuñado como fabricante de zapatos, como parte de la empresa Carretero. Ana María no tenía quien la ayudara, su única hermana, más joven que ella, la menor de los seis hijos Carretero, Josefita, creció, fue pretendida por un comerciante que importaba muebles de Francia, España, Austria, Portugal, los remataba en Chile a los ricos del país y pidió la mano de la hija menor, Pedro Vargas Gallardo por nombre, tuvieron sus tres hijos y tenía que cuidarlo. Ana María, en los años 20 del siglo XX, se quedó sola a cuidar la parvada de críos. Cerca de los años 30, esperaba otro y loca de desesperación, manipuló su cuerpo para perder ese no nacido bebé. El resultado fue una hemorragia que se la llevó a los casi treinta y cinco años. Una mujer enamorada de su Ángel, con quién casó a sus 18 años, al acabar él sus estudios en la Universidad de Barcelona, estudios pagos por el pretendido suegro, para casarlos de vez. Nunca ejerció, lo llevó como ayudante de su fábrica de cueros. Fue así que aprendió a confeccionar zapatos.
Las niñas y el hijo, llamado como el padre, quedaron sin mamá, y también sin padre. Cada vez que el fabricante de zapatos entraba a su casa y no veía a su mujer, salía a correr y lloraba. Quién trataba de la ropa de la difunta y de las niñas, Carolina Solís Bravo, se vio sola dentro de una mansión en la que nada faltaba, excepto familia. Todas las tías de los hijos del malogrado matrimonio se repartieron los hijos, la peor de las soluciones; no había mamá, el papá no las quería ver por pensar que eran la causa de la muerte de su mujer: se olvidó de la pasión y de su libido, de la que ya se sabía gracias a los estudios de Freud, conocidos por todos por ser el primero en diagnosticar, curar y escribir sobre la sexualidad de adultos y niños.
Carolina Solís lo confrontó, le dijo: mire Ud. Don Ángel, lo que hace con sus hijos es peor que la muerte de la madre de ellos, Ud. es el padre de ellos y debe confrontar la realidad que no es la que Ud. piensa, es ésta que ve frente a sí. El reaccionó frente a semejante reto, y dijo que ella tenía razón, que volvería a la casas si ella se casaba con él, lo que Carolina Solís Bravo aceptó y tuvieron dos hijos, medios hermanos de los huérfanos. La familia se juntó de nuevo para la alegría de los descendientes de la difunta madre.
Florentina María era quién no entendía nada de esto, tenía una tristeza profunda que curaba con vómitos. Más tarde en la vida, confesó que ella los provocaba para que la gente se preocupara por ella y no solo de la difunta que ya no estaba y que ella pensaba haberlos traicionado dejándolos solos. No tenía pasado, era muy pequeña para entender, ni sabía lo que era un futuro: ¿serian esas monjas inglesas en donde había sido internada, junto con su hermana Ana Luisa? Las mayores fueron criadas por la tía Josefita y vivían muy bien, muchas gracias. Hasta que Carolina los juntó en la misma casa y las envió a una escuela pública. María, la mayor, aprendió de comercio con el marido de la tía, donde se quedó hasta casarse con un comerciante en joyas, la segunda aprendió confección de ropas con Carolina, ahora su madrasta, y de eso vivió hasta ser una mujer de Ata Costura a quien todo el mundo buscaba. Un traje de Alfonsa, era una elegancia y costaban una fortuna. Florentina María entendió la vida de otra manera y fue a la Universidad y se graduó en lenguas y en matemáticas y contabilidad. Otro huérfano de madre andaba por allí, y de amigos pasaron a ser enamorados, después novios y, a seguir, se casaron. El anuncio del matrimonio apareció en todos los periódicos, con la foto de estudio que aparece en este texto. Él era ingeniero y oficial y terrateniente, heredando de su padre muchas hectáreas de buena tierra. Tierra que producía vino que vendían y exportaban, junto con su madrasta, quién tenía parte de la tierra en usufructo. Él la llamaba mamá.
Florentina María no solo fue la única en graduarse, como su medio hermano Manolo, técnico antes y después ingeniero agrícola. La graduada, trabajaba para varias firmas, a la que llevaba su contabilidad, sabía de la ley de los impuestos y avisaba a sus clientes cuándo y cuánto tenían que pagar. Ganó tanto con su trabajo, que tenía más dinero que sus hermanas, nada cobraba por la contabilidad de la empresa de su padre, que entró en bancarrota en la crisis económica se Wall Street en 1929. Si las firmas no tenían dinero, ella lo adelantaba de su peculio, y después cobraba lo que le debían, con interés, como el judío de Montesquieu. Adelantaba dinero a su novio y ella pagó la fiesta de matrimonio, dio dinero a su padre cuando la fábrica se fue con el terremoto de la falencia económica norteamericana.
Un error cometió: el novio le dijo que cuando casaran, ella no trabajaría más. Ella calló, era tanto su amor, que lo oyó y de mujer industrial, pasó a ser miembro del cúmulo de mujeres dueñas de casa. Excepto María y Alfonsa, que casadas y con hijos, nunca dejaron sus industrias y murieron ricas. Florentina María, vivió apoyada por sus hijos profesionales, todos los cinco que tuvieron.
Durante las tristezas de le economía chilena, aún cuando ella era española, comenzó a tomar cuenta de empresas que necesitaban contabilidad, pero el tiempo había pasado y las leyes habían cambiado, como la economía y tuvo que ayudarse, ella y marido, con el dinero de la tierra que la otra propietaria de una cuarto de las inmensas hectáreas que la madrasta del marido enviaba todos los meses. Fue el gran error de su vida, y aunque la pensemos santa, cometió errores que la llevaron a morir pobre, después de enviudar a sus ochenta años.
Hoy en día, ninguna mujer haría eso, hay infanterías, hay amas, hay cuidadoras que cobran la mitad del salario de la madre, prácticamente, de la cuales hay que huir. O abuelas, que pasan a ser pagas por las hijas que tienen hijos. El trabajo ha pasado a ser un don de la vida, error de Florentina María Redondo de Iturra. ¡Las costumbres de los tiempos! Un hombre que ganaba dinero, su marido, pero eran tantos los gastos, que pasó a llevar la contabilidad de los gastos y su marido debía entregar todo lo que entraba en su cuenta bancaria y, sin su permiso, nada se gastaba. Fue su redención
Es ésta la historia que me han contado y tuvo un funeral y remedios, que ni la Reina María Cristina de Hohenzollern de España se pudo permitir.
Ésta es la historia que me han contado y yo he comprobado en mi investigación. Tal y cual la sé, la transmito a la familia y amigos de confianza.
Raúl Iturra, 5 de abril, para recordar ese 10 de Abril, día en que la niña que vomitaba, nació, y vivió hasta sus 91 años. ¿Que la amábamos? Hasta después de su muerte. Aun nos hace falta…
lautaro@netcabo.pt
La imagen que presento es cortesía de su nieto y ahijado Pablo Solís Iturra. Nunca me transfirió el original, a pesar de las promesas.